
Sobre la propiedad, el propietario y los posibles propietarios
Un día el hombre hablando con Dios le decía: “Dios, ya no creo que sea necesario tu ayuda de ahora en adelante. Yo creo que ya el hombre ha evolucionado suficiente para no requerir de tu apoyo. Mira, ya podemos curar prácticamente todas las enfermedades, podemos viajar a cualquier lugar que queramos, podemos crear prácticamente cualquier alimento.” Dios le dijo: “Bueno pero tu no eres capaz de crear vida por ti mismo.” El hombre le contesto “Claro que sí, te lo puedo demostrar ahora mismo” Dios le respondió “me gustaría que me lo demostraras” En seguida el hombre tomo un puño de tierra y arrogantemente le dijo “Mira, de esta misma tierra, puedo crear vida” Dios, inmediatamente le llamó la atención y le dijo “Un momento, ¿podrías conseguir tu propia tierra?”
De la misma manera muchos hijos asumen que porque han desarrollado la empresa de sus padres ya no necesitan de ellos y que pueden prescindir de ellos aun y cuando todavía no son dueños de lo que el padre si es. En la cultura en la que vivimos los hijos asumen que por el hecho de ser asignados como directores de la empresa de su padre y tener un relativo éxito, eso los hace dueños de donde trabajan, independientes y sin compromisos hacia quien les dio la oportunidad de crecer y desarrollarse.
Las alternativas recomendables respecto a una situación como esta es establecer órganos de gobierno que sirvan como canales adecuados para que la siguiente generación pueda rendir cuentas a los fundadores. De esta manera los miembros de la familia que estén administrando la empresa familiar siempre tendrán presente el valor de agradecimiento de los fundadores.


